
En el momento de fallecer, Frederica Sagor Maas estaba considerada como una de las tres mujeres más longevas de California, pero además, mantuvo hasta el final una gran lucidez que le permitió publicar, a los 99 años , unas memorias sobre su amarga experiencia como guionista en el Hollywood del cine mudo. Frederica murió en San Diego a los 112 años, de causas naturales.
Nacida en Nueva York un 6 de julio de 1900, era la hija mas joven de un matrimonio de inmigrantes rusos. Frederica estudió periodismo en la Universidad de Columbia y a los veinte años se introdujo en en el mundo del cine editando argumentos para la Universal Pictures.
A los veintitrés años, frustrada ante las numerosas trabas que le ponían para ascender en la empresa, decidió marcharse a Hollywood, donde fue contratada por la MGM. Entre 1925 y 1928 pasó por el mejor período de toda su carrera: puso su firma auna quincena de largometrajes, entre los que se cuentan éxitos como Días de colegial, la adaptación de la novela de Percy Marks que protagonizó Donald Keith, El demonio y la carne con Greta Garbo y la película de Norma Shearer The Waning Sex.Con esta última mantuvo una gran amistad, pero cuando la gran diva se casó con el poderoso Irving Thalberg, el vínculo se interrumpió.
En 1927 se casó con su socio en la escritura, Ernest Maas, junto a quien permanecería hasta su muerte en el año 1986. Juntos observarían con dolor cómo sus ideas y guiones eran robados sistemáticamente por la industria del cine. La mayoría de los guiones que escribieron entre 1938 y 1950 nunca se realizaron, lo que los llevó a cambiar de profesión, ganándose la vida en la industria de las aseguradoras.
Frederica Sagor Maas volvió a ser noticia mucho más tarde, cuando a los 99 años publicó The shocking Miss Pilgrim: a writer in early Hollywood, cuyo título hacía referencia a su último título cinematográfico, un frívolo musical de 1947 protagonizado por Betty Grable que en realidad había escrito como un drama sobre los problemas laborales a las que se enfrentaban las mujeres en aquella época.
La Vanguardia, 11 de gener 2012
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És coneguda des de fa anys al programa de Gemma Nierga, "la tertulia de los locos" de La Ventana de la Cadena Ser.
Princesa Inca escriu poemes des de petita. L'any passat va publicar La mujer-precipicio a Libos del silencio intentant homenatjar a totes les dones que viuen al llindar del precipici sense precipitar-s'hi.
Produeix una poesia potent, crua, contundent i convincent, sense filtres i reivindica la sabiduria del boig al seu bloc.
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L'artista, nascuda el 1926 a Barcelona, és una referència de l'experimentació
Pocs artistes poden presumir de tenir una personalitat tan marcada i diferenciada com Aurèlia Muñoz (Barcelona, 1926), artífex de la renovació de l'art del teixit a Catalunya. Muñoz va morir abans-d'ahir, i a partir d'ara haurà de ser la seva obra, cosida amb sentit i sensibilitat, la que defensi la pervivència de la seva raó de ser en el món de la creació contemporània.
El teixit, en una dimensió oberta i plural i aliat incondicional de la natura, és el protagonista principal de l'aventura artística d'una creadora que va ser fidel a un neguit d'experimentació sense encotillaments. Muñoz va rescatar, investigar i sacsejar tècniques antigues per erigir un nou art en què el teixit, i també el paper, van conferir un nou ordre a l'espai i al temps. Les seves obres, d'una poètica que defugia sensibleries, eren reconegudes a casa nostra, però més a fora, sobretot en els països, com el Japó, per exemple, amb forta tradició de l'art del teixit.
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Dissabte passat Najat el Hachmi sortia en una entrevista a La Contra de la Vanguardia i ens parlava de la seva darrera publicació:
A qué edad llegó a Catalunya?
A los ocho años.
¿Con qué recuerdos?
El de mi abuela, que contaba historias como todas las mujeres allí y el de mi abuelo, que recetaba remedios. Quise ser médico.
¿Y qué le hizo escritora?
Aprendí a leer y escribir aquí. En catalán. Y me gustó leer: devoraba las novelas de Conan Doyle y quise ser detective, química y escritora. Y una profesora me dijo que escribía bien, me prestó atención.. Un profesor puede cambiarte la vida… Si se establece un vínculo afectivo con una persona, te dejas adoptar por su lengua.
Cite aquí a esa profesora.
Mercè Piazuelo.
¿Sus padres aceptaban su vocación?
Mi padre callaba y mi madre se preocupaba al verme siempre leyendo: “¡con un libro no le harás la cena a tu esposo!”, me reñía.
Pero usted, a lo suyo.
Siempre: y para tener más autonomía, me metí a trabajar.
¿En qué?
Dependienta de una frutería, vendedora de congelados a domicilio, repartidora de publicidad, profesora particular, monitora de tenis, limpiadora, camarera, cocinera…
¿Cocinera? Su madre se alegraría.
Con el primer dinero que gané me compré un libro… ¡de cocina!: auné libros y madre.
¿Experiencias laborales interesantes?
Mi aspecto me dejaba sin trabajo. Pedí ser dependiente en Benetton, que más “multiculturales”… y tampoco me quisieron.
¿Qué le molesta cuándo le preguntan sobre la emigración?
El tópico, la pereza mental. ¡Juzguemos caso por caso! Por eso no he querido saber nada del cuscús ni del té a la menta.
¿Por qué?
Me alejaba de esos elementos identitarios. Me he reconciliado con el cuscús hace un mes: he entendido que no es justo que, por rehuir el tópico, renuncie a cosas tan ricas.
¿Alguna otra reconciliación?
Sí: con mi feminidad, porque veo que lasmujeres marroquíes la viven de modo más saludable que aquí. ¡Pero si esas mujeres van tapadas! El cuerpo velado.., ¡pero no censurado!
¿Qué quiere decir?
Las mujeres aquí censuran sus cuerpos: nos avergüenza estar blanditas, ¡y hasta buscamos endurecer la vagina! Y nuestra obsesión por la dietética está deserotizando la comida. Y le hacemos lo mismo al sexo.
¿Qué le hacemos?
Si no consumes sexo de modo compulsivo… ¡parece que pierdas el tiempo! “Un día es un día, la vida es corta, disfruta..” se no dice. Y por eso hay cazadoras de cuerpos.
¿Ha sido usted cazadora de cuerpos?
Algo. ¿En qué consiste eso? En coleccionar amantes desconocidos, buscar sexo de modo compulsivo... Así es la protagonista de mi última novela: adopta una fantasía masculina y lo hace en trenes, autobuses… Sin límites… Huye de sus carencias afectivas mediante el sexo…
¿Cómo acaba?
Tener sexo así acaba por ser más triste que no tener sexo. Te invade la frustración…
Puede haber mujeres que lo disfruten con alegría…
Puede. Pero yo no lo aconsejo. Ya sé que puedo ser considerada reaccionaria por decirlo. Yo me sometí a terapia...
Entre represión sexual y compulsión sexual, ¿qué elige?
Llámeme cursi, pero ya estoy liberada y se lo diré: ¡el amor! Ahí tendrás buen sexo: el que tienes con quién quieres y te quiere. El otro sexo es sólo... frote.
¿Por qué teme ser llamada cursi?
En vez de represión sexual, ¡hoy hay represión afectiva! Pero queremosr amados. ¿Cómo se libera su protagonista? Limpia en casa de un escritor, y él la escucha. ¡Son las escenas más eróticas!
¿Es el sexo una vía de conocimiento?
Muy profunda. El otro está contándote su vida en ese momento. Es un clima único, en el que te ves reflejado en el otro. El buen sexo libera: es la forma de confianza y libertad absolutas. Sólo hay otro momento de libertad al que lo puedo comparar...
¿Qué momento?
Cuando escribo. Sexo y escritura son mis espacios de libertad total.
¿Le preocupe el qué dirán?
Sé que me preguntarán sobre mi vida sexual. Espero que lean mi novela de modo simbólico, no literal, sobre todo mi madre y mis hermanos. Es ficción. Y es cuando escribo ficción cuándo más yo soy... La verdad no está en una entrevista, está en la ficción.
¿A por la verdad mediante el arte?
Sí, y por eso es tan importante el arte. El arte no es inútil: sin él, ¡enloqueceríamos! Todo relato es terapéutico. Por eso las mujeres de mi familia relatan sus historias de modos tan literarios...
Se vinculan a algo...
El otro te devuelve tu imagen. Dan y reciben. ¡Como en el sexo! Me ha costado verlo, pero hoy sé que lo que buscaba a través del sexo era... el amor.
¿Está enamorada?
Sí.
¿Se arrepiente de algo?
No. Pero haber sido cazadora de cuerpos no compensa. Es mero consumismo sexual, vacío. Deberían educarnos para hablar más de amor. O mataremos el alma.
Najat el Hachmi va guanyar el premi Ramon LLull amb L'últim patriarca i havia publicat anteriorment Jo també sóc catalana. Ara publica La caçadora de cossos (Columna)/La cazadora de cuerpos (Planeta).
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